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El Parque Natural
de Cabo de Gata es, sin duda, un lugar
único: su luz, sus paisajes,
su intensa energía,... hacen
que uno se sienta diferente en él.
Mis fotografías siempre habían
captado personas y situaciones, reflejaban
lo que se hacia, lo que estaba ocurriendo,
pero aquí el paisaje me invitaba
a empaparme de él. Del instante
decisivo pasé al instante del
momento, ése que se puede repetir
aunque casi nunca lo hace; ya que
cada momento, sin ser decisivo es
diferente.
Este trabajo
es fruto de vivir más de cuatro
años en este peculiar entorno
natural, refleja los paseos y las
emociones, la energía primitiva
que impregna cada recodo, elementos
sencillos que aquí se tornan
primordiales... percepciones del caminante,
vivencias del que mira asombrado y
respetuoso. El elemento humano se
incorpora a este lugar desierto con
sutileza. Un espacio ancestral por
descubrir de futuro incierto.
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